“Repoblar la España vaciada reduciría el riesgo de mega-incendios”

La prevención exige estrategias de país para luchar contra los efectos del cambio climático, cuyos resultados se verán a largo plazo, y contra la despoblación de las zonas rurales

La Fundación Pau Costa, con la que colabora Fundación Aquae a través de la Red Impulsores del Cambio (RIC), considera que la solución para combatir los mega-incendios pasa por atacar el origen del problema y esto se hace invirtiendo en prevención, que debe enfocarse en la gestión del territorio.

   Y la prevención exige estrategias de país para luchar contra los efectos del cambio climático, cuyos resultados se verán a largo plazo, y contra la despoblación de las zonas rurales. "Repoblar la España vaciada y fomentar una economía rural sana preservaría y enriquecería la biodiversidad, reduciría el riesgo de mega-incendios y facilitaría el control del fuego", señalan desde la Fundación.

   En esa línea, y para que haya gente dispuesta a repoblar y vivir del monte, la entidad apunta que habrá que revalorizar los productos y bienes rurales (madera, olivos, productos del pastoreo...) y concienciar a la población para que los consuma. Así, asegura que con valores ecosistémicos de biodiversidad se contribuiría a fijar carbono en el suelo, a un mejor aprovechamiento de las lluvias y a generar un paisaje mosaico con monte abierto, que se está perdiendo y es beneficioso para para especies como el conejo, la perdiz y el águila, y monte cerrado.

   Para el responsable de proyectos internacionales de la Fundación Pau Costa, Jordi Vendrell, "la capacidad humana y técnica en extinción ha llegado al límite". "Debemos buscar ese cambio social que implica una mejor gestión de los montes y que desde la población se apoye a través del consumo de proximidad", indica.   Entre enero y junio de este año se registraron en España 3.451 incendios, un 6% más que en el primer semestre de 2020, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). Bajo esa dinámica creciente subyace un cambio de tendencia, ya que mientras suben los conatos --de 1.776 en 2020 a 2.254 en 2021--, se reducen los incendios propiamente dichos --de 1.284 a 1.197-- y se duplican los llamados grandes incendios forestales (GIF), los que afectan a más de 500 hectáreas, que pasaron de 3 a 6.

   Como explica Vendrell, desde finales de los años 90 del siglo XX ha bajado el número de incendios --aquellos que afectan a más de una hectárea-- y ha disminuido la superficie media que queman. Pero se han incrementado los grandes incendios forestales, que son los que queman más de 500 hectáreas y lo hacen con más intensidad y virulencia, advierte. "Se propagan a gran velocidad y tienen mucho más impacto sobre el ecosistema. No es lo mismo tener un incendio de 10.000 hectáreas que 200 de 50. Los pequeños se apagan", incide.

   En España, entre 2010 y 2019 el número de siniestros se redujo en un 36% respecto a la década anterior y la media de la superficie afectada disminuyó en un 27%. No obstante, la proporción de grandes incendios crece año tras año respecto al total de siniestros. Y aunque apenas suponen el 0,18% del total, en ellos arde el 40% de la superficie total afectada por el fuego.

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